jueves, 19 de septiembre de 2013

Capítulo 26 | Fool's Gold


     Heart by Heart de Demi estaba sonando en el coche.
     De repente —y sin explicación aparente— el corazón se me disparó con fuerza. Se me hizo un nudo en la garganta y al mismo tiempo me entraron ganas de llorar.
     Tal vez por la letra, por el mensaje o por todo lo que la canción llevaba tras ella; «una vida de cicatrices y matanzas».
     La canción perfecta para el momento perfecto.
     Cerré los ojos profundamente y pensé en todo lo que había conseguido. Era fuerte y estaba intacta. Era increíble lo mucho que había cambiado en menos de un año. Ya no era la misma Emma Wells que chocó con Liam en un supermercado o la que se dejó llevar por el pánico con el dueño de GQ. En aquellos instantes era increíblemente distinta y todo el mundo se había podido dar cuenta de ello, incluso yo.
     El dolor me había cambiado.
     Todo a mi alrededor era diferente. Había aprendido a mirar la vida con otros ojos y todo tenía mucho más sentido.
     Harry sujetaba el volante con firmeza al tiempo que tamborileaba con los dedos sobre éste. Me miraba de soslayo de vez en cuando, pero la posición y tensión de sus hombros y brazos me dieron a entender que estaba nervioso. Aparté la mirada de él y apoyé mi cabeza sobre la ventanilla.
     Una pesada y dulce respiración inundó el vehículo. No lograba recordar si era la suya, la mía o ambas. Cerré los ojos y dejé que la voz de Demi atravesara mi cuerpo para dejarme —paradójicamente— vacía y llena de vida.


     El ascensor estaba en un silencio sepulcral.
     Lo único que era capaz de escuchar era mi sangre golpeando violentamente contra mis sienes. Harry estaba taconeando con sus horribles botines —¡aún no se había dignado a tirarlos!— contra el suelo del ascensor. Las puertas se abrieron y un olor a limón me golpeó en la cara, llenándome el pecho de tantos recuerdos que hasta el corazón se me contrajo. Sacó las llaves de su bolsillo trasero del pantalón y abrió la particular puerta blanca.
     En su dúplex, todo seguía en su sitio: el salón estaba perfectamente recogido —a excepción de algunas cajas marrones en el suelo—.
     — Son de Niall— me informó de inmediato—. Está de semi-mudanza. Se ha comprado una casa al norte de la ciudad. 
     — ¿Y tú?— pregunté.
     — ¿Yo?— miró a su alrededor y se llevó una mano al pelo—. Me quedaré en este piso. Ahora que todos se han ido, tengo ventaja. Más espacio para mí solo.
     Asentí con la cabeza. Los estantes estaban llenos de toda clase de premios y las paredes con diversos discos de platino. La única diferencia que vi a simple vista fueron dos fotos. No fotos cualquiera: una de ellas era una gran foto colocada en el mueble sobre la que estaba la televisión, en un gran marco con relieves en tonos blancos y plateados. Eran ellos, dándose un abrazo grupal en alguna clase de premios.
     Eso era lo que me gustaba: a pesar de las críticas, seguían formando una «piña», como Zayn le había dicho a Liam poco antes de que los conociera. Las críticas no los afectaban, al contrario, los hacía más fuertes. Eran como hermanos.
     La otra provocó que se me contrajera el alma: era la foto que me había hecho con ellos en la alfombra roja durante la premiere de This Is Us. Habían puesto una foto nuestra. Sabían que volvería. Ellos sabían que todo volvería a la normalidad.
     — La pusimos después de que te fueras— indicó Harry en un susurró.
     Sonrió y me dio la mano.
     Me condujo a la gran terraza de su dúplex, tras haber encendido las luces. La Exhibition Rd. apenas tenía tráfico. Se distinguían los faroles rojos de los vehículos que circulaban por ella y a varios grupos de jóvenes que caminaban ebrios por las aceras. La terraza estaba iluminada con tonos anaranjados claros y amarillos oscuros que resaltaban la delgadez de Harry; los huesos de su rostro estaban muy marcados y tenía unas grandes sombras bajo los ojos. Estaba muy delgado —demasiado para mi gusto—. La gira había acabado con ellos.
     — Pensé que...— se aclaró la garganta, apoyó los codos sobre el antepecho y bajó la mirada hacia la calzada cuatro pisos por debajo. Yo me acerqué a su lado e imité su posición—, quiero decir, te he traído aquí porque aquí fue donde comenzó todo. Aquí fue donde nos presentaron, y aquí fue donde yo comencé a sentir cosas por ti. Y estoy seguro de que a ti también te pasó.
     Le miré y bajé la cabeza. Era cierto.
     — Eres tozuda y caprichosa. Quieres tenerlo todo bajo control. A veces eres incluso insoportable— comenzó a enumerar—. Tu brillo no es constante. Y sí, he dejado que me utilices desde el primer día que nos conocimos. Debiste pensar que yo era una marioneta con la que poder jugar.
     — Harry, yo no pretendía…— le miré alarmada. 
     — Eso es lo que pensaste— me interrumpió—. ¿Y sabes cuál es el problema?— me miró muy serio—. Que hoy, cuando te he visto sobre el escenario de Soho, he descubierto que aún no he terminado de enamorarme de ti— susurró. Me apoyé sobre su hombro y apreté su mano con fuerza—. Sabía que provocabas eso en todos los que conocías, pero no me arrepiento de haberme enamorado de ti— se aclaró la garganta—. Te quiero como nunca antes he querido a nadie— murmuró—. Hemos estado casi un año de gira y lo único que he hecho es pensar en ti.
     Me apretó más fuerte la mano, mientras me la acariciaba con las yemas de los dedos
     — A veces, cuando estamos enfadados, decimos cosas sin pensar— repitió el tweet que yo misma había puesto el día que Demi vino a verme al Centro de Desintoxicación.
     — Tu originalidad me abruma— intenté bromear.
     Sonrió de medio lado.
     — Te hice daño y no me di cuenta hasta que cometí el error— continuó y envolvió nuestras manos entrelazadas con la otra suya—. Cuando pusimos las noticias y nos enteramos que habías sido ingresada de urgencia por...— se le quebró la voz y por un momento temí que se echara a llorar—, una grave sobredosis e importantes auto-lesiones, quería matarte porque fuiste una jodida inconsciente y no he dejado de culparme por ello. Tenía la sensación de que todo aquello, todo por lo que estabas pasando, era en parte por mi culpa y no he dejado de mortificarme desde que te fuiste. Todos los días.
     Se hizo un silencio sepulcral. Harry bajó la cabeza y se liberó de una mano para apretarse el puente de la nariz. Debería haber alargado la mano para acariciarle la mejilla o devolverle el apretón en señal de que todo había pasado y nada tenía importancia. No pude hacerlo. Simplemente me quedé petrificada, bloqueada.
     — No fue tu culpa. No fue culpa de nadie— susurré—. Fue culpa mía.
     — Cuando le conté a mi madre lo que sentía por ti— me interrumpió— algunas semanas después de que te marcharas, me dijo que posiblemente fueras una más, una del montón. Las verdades duelen y aquello fue como un jarrón de agua fría, pero tenía la esperanza de que así fuera. Llegué a la conclusión de que mi madre estaba equivocada.
     Su voz había quedado reducida a un carraspeo grave.
     — Tú sacabas lo mejor de mí y estoy casi seguro de que yo he sacado lo mejor de ti. Hemos llorado y reído juntos. Nos hemos gritado y dejado de hablar, es cierto, y me arrepiento de todo lo que te dije aquel día en el estudio. Fui un gilipollas, Em. De verdad que lo fui y... cuando te marchaste, cada día que pasaba sin verte era una perdición y lo que sentía iba en aumento.
     Volvió a bajar la cabeza y esta vez guardé silencio. Algo me oprimió el pecho. Harry, el «mujeriego del grupo», estaba confesándome su amor. Debajo de aquella armadura de chico picarón e indiferente, arrogante y creído, existía un Harry sensible y cariñoso. A veces olvidaba que ellos eran personas como yo y tenían sentimientos; se sentían mal, lloraban y se enamoraban. 
     De alguna manera, aquella conversación era una conversación pendiente. Aquella conversación que dejamos a medias el día que conocí a Simon.
     Me miró y sonrió.
     — No quiero ser como ellos. No quiero que nadie se interponga entre nosotros— murmuró—. Quiero que seamos tú y yo. Nada más. No quiero que nadie nos separe.
     —Esto...— agité la cabeza. Le devolví el apretón. Bajé la mirada para contemplar nuestras manos: las suyas grandes, cuidadas y firmes; las mías pequeñas, delgadas y delicadas. Nuestros dedos entrelazados encajaban a la perfección. Era como la pieza de mi puzzle que me faltaba—. Yo siento lo mismo. Desde que nos separamos, algo dentro de mí no estaba bien. Pensé que sería algo temporal y que el tiempo lo curaría. Al fin y al cabo el tiempo lo cura todo, pero era mentira. El tiempo no curó nada y solo hizo que ese sentimiento se hiciera más grande, como una bola de nieve rodando hacia abajo. Entonces me di cuenta de que algo me faltaba, y eras tú. Te necesitaba. Pensar que tú me odiabas era...
     Bajé la cabeza y las lágrimas me escocieron en los ojos. Harry me cogió por la barbilla.
     — Jamás te he odiado— me aseguró—. No podría hacerlo.
     Me tocó el rostro con sus dedos para limpiarme las lágrimas que se me habían escapado inconscientemente. Después levantó la otro mano y comenzó a recorrer mi rostro: desde las cejas hasta los pómulos y desde los pómulos hasta la comisura de mis labios. Muy despacio, como si pensara que podría romperme en mil pedazos si lo hacía más fuerte.
     — Es el típico cliché, pero me has cambiado— susurró—. Me has hecho perdonar y no guardar rencor. Me has enseñado a luchar para alcanzar los objetivos que me fije. La sencillez vale más que la propia complejidad y más vale ser auténtico a esconder los verdaderos sentimientos.
     — Eres muy buen alumno— sonreí.
     — He tenido una magnífica profesora— contestó con una sonrisa y tragó saliva. Le tembló la mano—. Yo ahora…— estaba nervioso—, yo…
     — Bésame— supliqué.
     Se acercó muy despacio y cumplió órdenes.
     No un beso agresivo ni pasional, un beso sutil. Cargado de amor, melancolía y nostalgia. Se separó de mí y apoyó su frente en la mía. Me sujetó el rostro con sus manos y nuestras miradas quedaron a una distancia mínima, prácticamente nula. Desde ahí podía verle las ojeras como grandes pozos negros.
     — Nunca he sentido esto por alguien— me dijo en un susurro y su aliento me acarició la cara. Un aliento que olía a alcohol y pasta de dientes—. Tengo miedo porque no sé a dónde nos va a llevar esto, pero también te necesito. No podría soportar volver a perderte. Por favor, dame otra oportunidad. Quiero volver a intentarlo, Em. Por favor: volvamos a empezar.
     — Te quiero— fue lo único que alcancé a decir.
     No me respondió. Volvió a posar sus labios sobre los míos. Alargué una mano para sujetarme a su cuello y la otra la colé disparatadamente entre sus rizos.
Descendió sus manos y comenzaron a pasear firmes por mi espalda, recorriendo mi columna vertebral con una meticulosidad impactante bajo la tela de la chaqueta que me había prestado. 
     Parecía que aquellos brazos tatuados fueron hechos para abrazarme. 
     Nada existía a nuestro alrededor; tan solo éramos él y yo. Lo primero de la lista de cosas que deseaba después de sobrevivir era probar el sabor de sus labios con la lengua. Y aquella noche pude dar por cumplido aquel deseo.
    Me sujetó la cabeza. Su otra mano descendió hasta mis caderas. Le agarré de la cintura e introduje mis dedos por la parte baja de su espalda. Pude sentir cómo se tensaba bajo mi contacto, cómo se contraían sus músculos. Pude acariciar los latidos de su corazón contra mi pecho y se separó despacio.
     Muy despacio.
     Respirábamos con dificultad y nuestros corazones estaban al borde de explotarnos dentro del pecho. Enredó sus dedos en los míos y me dirigió al salón, donde nos sentamos en el sofá. Apoyé la cabeza sobre su hombro y él me rodeo la espalda con su brazo, tatuado y fuerte. Subí las piernas al sofá, dobladas, y me encogí como una niña de ocho años insegura en busca de unos brazos que pudieran protegerla de todas las cosas malas que había fuera de ellos.
     — ¿Cuándo vais a volver de gira?— pregunté en un susurro.
     — ¿Acabamos de volver a vernos y ya quieres que me vaya?— bromeó.
     — No me vengas con tonterías— repliqué.
     Bajó la mirada y me sonrió. Una sonrisa sincera y ladeada de las suyas, resaltando sus hoyuelos y su delgadez.
     — El año que viene— me dijo—. El álbum saldrá dentro de un mes.
     Me abracé a su cintura. No hacía falta decir nada para saber lo que existía a nuestro alrededor. Un tumulto de sentimientos volaban sobre nuestras cabezas y el olor a Harry se multiplicó por dos: su chaqueta y él. Comenzó a acariciarme el pelo con la mano
     — ¿Hace cuanto que no duermes?— preguntó sin mirarme—. Tienes una pinta horrible, Em.
     — ¿Te has mirado últimamente al espejo? No eres el más indicado para hablar.
     — No he podido. Zayn no me deja usarlos— bromeó y puse los ojos en blanco. Aquellos chistes dejaron de tener gracia el tercer día de haberlos conocido—. En serio, Emma. ¿Hace cuánto que no duermes?
     — Demasiado.
     Alargó su mano derecha y me la apartó de sus abdominales. Comenzó a tocar mi muñeca izquierda y paseó sus dedos por mis pequeñas cicatrices blancas y marrones que se quedarían en mis muñecas de por vida. Subió por mi antebrazo y acarició la zona más oscura de los pinchazos.
     — No debiste hacerlo, Emma. No debiste hacerlo— repitió una y otra vez. Su voz sonaba entrecortada—. Prométeme una cosa; prométeme que jamás volverás a hacerlo.
     — Harry...
     — Promételo— me pidió—. No podría soportarlo.
     Su voz sonaba enfadada y firme, y sus ojos tenían una expresión seria y dura, pero sus dedos no dejaron de deambular por mis brazos con preocupación. Dibujando con ellos el trayecto de todas y cada una de mis cicatrices. Levanté la mirada.
     — Te lo prometo.
     Se inclinó sobre mí y me plantó un último beso en los labios. Me acarició el rostro y después me dio un beso en la frente.
     — Vámonos a la cama.
     — ¿Tan pronto?— pregunté alarmada. Con Víctor tardé tres meses.
     — A dormir— sonrió y me dio la mano. La sujeté con fuerza, como si no quisiera dejarle escapar. El olor a limón me adormeció y no me di cuenta, hasta ese momento, de lo verdaderamente cansada que estaba. Me llevó a su habitación.
     Era un cuarto pulcramente ordenado. Tenía una cómoda donde descansaban varios frascos de colonia y cremas corporales. Las paredes eran de un brillante color blanco, al igual que la funda nórdica que reposaba sobre los pies de la cama. Había un gran armario empotrado en la izquierda donde tenía cientos de prendas de ropa y otro armario más pequeño, justo debajo, con varias hileras de zapatos. Un baño bastante grande comunicaba con la habitación. Al fondo del cuarto había un gran ventanal que ocupaba toda la pared. La Exhibition Rd. iluminaba la habitación y él se encargó de encender una lámpara que había sobre la mesilla de noche. 
     — Ahora que los chicos se han ido, lo más posible es que quite esta pared— dio varias palmadas sobre uno de los muros— y amplíe mi habitación. Haré dos habitaciones de invitados con las de los chicos y una pequeña sala de cine.
     — Lo tienes todo pensado— sonreí.
     Harry abrió uno de los cajones superiores de la cómoda y sacó una camiseta gris.
     — Póntela— me ordenó.
     — No voy a dormir con una de tus camisetas— repliqué. «Contigo no» pensé, a pesar de saber que era de lo que más ganas tenía.
     — Es esto o dormir en ropa interior, tú decides— aunque era evidente por su tono de voz que la idea de que durmiera en ropa interior le seducía más.
     Entré en el baño con la camiseta de la mano y me deshice del vestido, sustituyéndolo por la prenda que me había prestado. Era de manga corta, pero me llegaba casi por los codos y por encima de las rodillas. Abrí el grifo y me desmaquillé, repasando mentalmente todo lo que había pasado durante todo el día: había plantado cara a Simon, lo habían detenido, me había reconciliado con los chicos y con Harry y —además— iba a dormir con él. Se me hizo un nudo en la boca del estómago. Tomé aire y salí de la habitación.
     Harry estaba tumbado sobre la cama sin camiseta con unos boxers de Calvin Klein y la funda nórdica sobre las rodillas. Se hizo a un lado cuando me vio y me acurruqué sobre él. Me pasó su brazo izquierdo por la espalda y yo apoyé mi cabeza sobre su pecho. Respiré hondo e inhalé su esencia. Cerré los ojos y le abracé por la cintura. Él apagó la luz de la habitación y se tumbó, conmigo encima y abrazándome muy fuerte, como si no quisiera volver a perderme.



     Antes de dormirme pensé en lo bien que me sentía al haber mandado a Simon entre rejas, pero recordé que todavía no había acabado todo. No solo tendría que declarar como testigo en el juicio, sino que yo también podría ir a prisión por incumplimiento de contrato con GQ. El juicio no se celebraría hasta enero, pero solo de pensarlo, algo me oprimía el pecho y me impedía respirar. Tenía miedo. ¿Y si después de haber pasado por todo lo que había pasado me condenaban por el incumplimiento? Tenía que haber alguna manera de solucionarlo. Quería creerlo, pero sabía perfectamente que la situación era complicada. Que el juicio lo tenía casi perdido y la prisión asegurada. Me estremecí y Harry pudo notarlo, puesto que bajó la mirada y me levantó la cabeza con la mano.
     — Eh, ¿estás bien?
     «No, Harry, no lo estoy »
     — Tengo algo de frío— dije y me di cuenta lo ridículo que sonaba aquello: estaba bajo una funda nórdica y rodeada por unos brazos fuertes y tatuados que me daban calor. A él pareció no importarle y me apretó más contra su cuerpo.
     Cerré los ojos y aparté todo el tema relacionado con el juicio de mi cabeza. Inesperadamente, Harry se acercó a mi oído y me susurró:
     — Te quiero.

     Le habría respondido de la misma manera de no haber cerrado los ojos, y caído en un gran y profundo sueño.

11 comentarios:

  1. OH DIOS MÍO QUE BONITO SE ME HAN SALTADO LAS LÁGRIMAS :""""""""""""") TÍA ESCRIBES GENIAL SRSLY, ESTA NOVELA ME ENCANTA ASDFGHJKL. Y EMMA NO PUEDE IR A LA CÁRCEL, NO AHORA QUE SE HA SOLUCIONADO TODO :( SIGUIENTE<3 @bradfordgirls_

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  2. he llorado mazo tia, soy harry girl y este capitulo bufff $

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  3. TÍA, A VER. PARA EMPEZAR. ¿ERES NEFILIM? DIOS. TE QUIERO. DAME UN ABRAZO, HERMANA. VALE VALE. SIGO. HEART BY HEART NO QUE AMO ESA CANCIÓN Y SUFRO :'''') LOS BOTINES. SON HORRIBLES. HARRY ES HERMOSO Y TODO PERO ESOS BOTINES. DIOS. VALE JAJAJAJA TÍA. DIOS. QUE CUQUI. DIOS MÍO. MIRA QUE LAS CURSILADAS A MI TAMPOCO ME GUSTAN. PERO ESA FUE HERMOSA. AY AY AY AHSKAJAJAKAJAKAJAJAAASAJAJAANJ Y LO DEL JUICIO. DIOS. POR FAVOR NO ME METAS MÁS LÍOS QUE I CAN'T HANDLE TANTO DRAMA JAJAJAJAJAJA AY QUE CUQUIS POR DIOS <3 ME HA ENCANTADO EL CAPÍTULO. ERES INCREÍBLE.

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  4. Awwwwwweww muero de amor con este capítulo, con la declaración de Harry, con todo asdfghjkl.
    Como siempre, me encanta tu novela y me encanta como escribes. Espero el siguiente pronto.

    @Youreperfect1D xx.

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  5. Te mato, o sea. Te mato.
    En primer lugar: wuuuuuuut? Haberlos metido en la cama pero no para dormir, por dioh. Llevan más de dos años sin verse y lo único que van a hacer es dormir. MENTIRA, EMMA, MENTIRA. ESTÁS DESEANDO ARRANCARLE LA ROPA, QUE YO LO SE FJDSKLAFJDSLFJLDSFJAS.
    Ojalá algún tía me diga algún día las 'cursiladas' que Harry le dice a Emma porque jakdfljasfl se me han saltado las lágrimas.
    NO PUEDES DEJAR QUE EMMA VAYA A LA CÁRCEL, ES QUE NO PUEDES, POR DIOS. QUE YA ESTÁ TODO ARREGLADO Y ELLOS SON FELICES Y SE VAN A CASAR Y VAN A TENER 156748616878 HIJOS Y VAN A SER MUY MUY FELICES JUNTOS Y NO PUEDES, NO TE LO VOY A PERMITIR.
    Siguiente ya, por favor.

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  6. AY AY AY AAAY QUE BONITOOOOOO.VOY A LLORAAAAAR:_______) POR FIIIIIN.HEMMA VOLVIOOOOOO.JAJAJAJAJAJAJA HAY QUE RECONOCER QUE LOS BOTINES SON HORRIBLES T.T JAJAJAJA PERO HARRY ES MUY ASDFGHJKL Y HEART BY HEART NO.QUE LLORO MÁS:_) ESTO ES PERFECTOOOOOOOOO.AAAHHHH Vale mejor me calmo.Siguiente yaaaaa.Un beso @fixmelukey

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  7. Jo,Patri
    No sabia que tenia una amiga que escribiera tan bien hasta que empece a leer tu novela, simplemente me impresiona que puedas hacer esto, que sienta tantas emociones al leer..
    Que tenga tantas ganas cuando subes un capitulo de verlo.. Me alegro de que estes consiguiendo tus sueños, porque creo que realmente vales para esto
    Tambien aprovecho para decirte que espero que nos volvamos a ver pronto y porfa sube ya :3

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  8. ALOHA AMIWA (?)
    *Merezco morir por eso, soy consciente*
    Empiezo otra vez:
    Hola Patri, aquí Laura comentando después de 10000 años (como de costumbre, ya es un hobbie). Creo que puedo decir que este ha sido uno de mis capítulos favoritos de toda la novela, es muy perfecto. Supongo que me gusta tanto por el hecho de ser cuando Hemma vuelven a estar juntos, enamorados y empalagosos.
    Ah, estoy empezando a considerar la idea de contratar un seguro de vida para cuando subas el próximo capítulo. Es que me matas cada vez que subes y leo tal perfecciones. GOD.
    Bueno bueno, en este capítulo he muerto más porque Harry le dice POR FIN que siente por Emma. Como ya te dije por DM casi se me escapa la lágrimilla, qué bonito todo jo...
    Yo quiero un (ese) Harry en mi vida. ¡INJUSTICIA!
    Es que es tan ldsjnflsdn dios, si yo hubiera sido Emma lo ahogo del abrazo que le hubiera dado. Y después lo hubiera asfixiado con un beso (?)
    Vale ya. Relaja la raja, Laura.
    Y ah, el capítulo ha acabado en tensión (como siempre, QUÉEE RAAAAROOOO *guiño* *codazo* *guiño*^) y eso no me gusta. NECESITO QUE TODO SALGA BIEN, QUE HEMMA TENGAN MUCHOS BEBÉS, QUE SIMON SE PUDRA EN LA CÁRCEL Y QUE TODO VUELVA A SER BONITO Y MARAVILLOSSSOOO
    JAJAJAJAJAJA ay, se me va mucho la cabeza. No me hagas caso.
    Voy acabando ya que sino vas a llamar al psicólogo y no quiero <3
    Espero el siguiente con ansías, como siempre e.é
    Espero, también, poder comentarte lo antes posible/cuando bachillerato (autoescuela) me dejen.
    PD: Como en los próximos capítulos no sea todo 'bonito y maravillosssooo' voy a tu casa y te pego (:
    PPD: ilysm.

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  9. Vale, tengo Hemma feels.
    Harry es demasiado fjdskalfjsñdlfas y Emma es tan kfsjdalfñajdslf que juntos son fksjdflñjdsflasjdfa. Se merecían estar juntos.

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  10. Te lo han dicho cientos de veces pero tia de verdad, escribes perfecto.
    Jamas he leido una novela que este tan bien escrita y que se exprese tan bien.
    Te doy mi enhorabuena, de verdad.
    Sigue asi porque escribes de lujo y tienes un gran futuro.

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