miércoles, 9 de octubre de 2013

Capítulo 30 | Don't Forget Where You Belong



     Habíamos llegado el miércoles.
     Harry y yo teníamos planeado salir de Londres por la mañana temprano, pero ambos nos levantamos tarde. El sueño nos había pasado factura y ninguno de los dos hizo el esfuerzo de levantarse de la cama. Cuando sonó el estúpido despertador Harry lo apagó, siseó algo por lo bajo y me abrazó por la espalda, quedándose dormido de nuevo. Cuando quisimos desayunar, era casi la hora de comer. La tarde se nos había venido encima y tuvimos unos cuantos problemas a la hora de salir de allí. Además de que, efectivamente, Harry se pasó a ver a Modest! con la carta de Simon mientras yo terminaba de hacer mis maletas. Se puso una denuncia contra él y quedó bajo investigación policial. 
     — Hay varios papparazzi fuera— fue lo primero que me dijo en cuanto entró—. ¿Estás ya preparada? 
     — El tema Simon bien, espero— le contesté ligeramente adusta, él hizo una mueca y me beso en la frente, dándome a entender que todo se resolvería—. Estoy preparada.
     — Bien— asintió. Se recogió el pelo, se puso el gorro de nuevo, cogió su bolsa de viaje y me miró—. ¿Lista para irnos?
     — ¿No te vas a poner abrigo?— le había preguntado yo mientras me estaba poniendo la bufanda y una chaqueta negra—. Te vas a resfriar.
     — No digas bobadas, el coche está a tres metros de tu portal.
     Cogí mi maleta, puse la alarma y, en cuanto salimos del edificio, varios medios de comunicación nos fotografiaron. Ya era casi de noche.




     Total, por unas cosas u otras, entramos en Holmes Chapel bien caída la noche. Cuando llegamos, Anne nos estaba esperando en la puerta, con una bata de estar por casa encima y lágrimas en los ojos al ver a su hijo pequeño convertido en un hombre. «¿Cómo puedes crecer tan rápido? ¡Hace tres meses no eras tan mayor!» musitó ésta, escondiendo su rostro en el tonificado pecho de su hijo. Gemma salió con una manta sobre los hombros y me abrazó por el cuello, gritando: «¡Emma Wells! ¡No sabes las ganas que tenía de volver a verte! ¡No nos vemos desde la premiere de This Is Us!» Gem me arrastró a su cuarto y no me permitió despedirme de mi novio ni de su familia.
     Durante aquellos días, me di cuenta de por qué a Harry le gustaba tanto Holmes Chapel. Obviando el detalle de que sus padres vivían allí, él solo era un chico normal. Allí no era la súper estrella del pop mundial. Solo era «Harry», el chico que debía hacer su cama todas las mañanas y cortar el césped del jardín.
     En Holmes Chapel, Harry era el hijo predilecto y, por el contrario, la gente no se le echaba encima. Las fans se le acercaban y hablaban con él como se podía hablar con un familiar cercano. Los vecinos y conocidos de toda la vida de estrujaban entre sus brazos y le daban la enhorabuena.
     Pasaba tiempo con sus fans. La gente le saludaba allá por donde iba, pero en ningún momento se dejó de oler aquella sosegada paz, que tanto él como yo necesitábamos. 


     Era bonito sentarte a comer o cenar, y mantener una conversación normal sobre economía o política sin que tu nombre apareciera por ninguna parte. No veíamos la televisión y tampoco comprábamos la prensa, a excepción del periódico vespertino que iba de mano en mano a lo largo de todo el desayuno y que al cabo de hora y media nadie había vuelto a ver por ninguna parte.
     Allí solo se podía escuchar un silencio tranquilizador.
     No había gritos de fans exaltadas, ni flashes de los medios, tan solo risas y comentarios agradables por doquier.
     Harry y yo vivimos en un rol continuo del que ninguno podía salir, ya que era demasiado cómodo para todos. Anne nos dejaba dormir hasta muy tarde y nosotros lo aprovechábamos al máximo. Por las mañanas, Gemma y yo arreglábamos la casa mientras Harry iba al supermercado en compañía de Robin o hacía las típicas labores domésticas que se le suelen encargar a un adolescente, como arreglar unos pasamanos o colgar una lámpara que se había caído. Después de la comida, nos gustaba sentarnos alrededor de la mesita del salón, al lado de la chimenea encendida, para hacer nada. Algunos días jugábamos a las cartas, otros días nos sentábamos a leer en compañía de todos, y algún que otro —rara vez— poníamos la televisión. Se nos hacía raro a Harry y a mí vernos en pantalla cada vez que hablaban de nuestra relación; cruzábamos una mirada divertida y prestábamos atención a lo que decían.
     Por las tardes, Harry y yo nos abrigábamos hasta las orejas y salíamos a pasear por el pueblo. Me enseñó todos los lugares que solía frecuentar de niño y que para él tenían un valor especial. Pasamos por delante de su colegio, el pub en el que bebió una cerveza por primera vez, el garaje de Will en el que ensayaban todos los miércoles después de clase con White Eskimo, el parque en el que casi se rompió una pierna, el descampado cercano a las vías del tren y al lado del río que le gustaba frecuentar cuando necesitaba pensar en total armonía. Una tarde me llevó en coche hasta Cheshire donde conocí a su padre, Des. Allí fuimos a la fábrica de helado Great Budworth que él solía frecuentar con un amigo de la infancia llamado Greg cuando vivía allí y disfrutamos de un delicioso helado de vainilla —a pesar de estar en pleno invierno—.
     También habíamos pasado mucho tiempo con algunos de sus amigos de toda la vida con los que aún mantenía una estrecha relación. Me gustaba mirarle cuando estaba con ellos. Sonreía complacido y se reía a carcajada limpia. Ellos le trataban como si nada hubiese cambiado; se metían con el grupo, bromeaban sobre su estilo de vida y, especialmente, criticaban su «mala» voz. Él simplemente se reía y bebía un traguito de cerveza.
     Era bonito ver que la gente trataba a Harry como el chico que verdaderamente era y no como a la estrella del pop que todos creían conocer.
     Harry era solamente Harry, y todo era de lo más normal. Se pasaba el día arrasando la nevera y revolviéndolo todo, como cualquier otro adolescente. Comía sin parar. Anne se había pasado el día cocinando desde que llegamos. Era algo recíproco: a Anne le gustaba cocinar para Harry y él necesitaba la comida de su madre. Todo lo que ella preparaba, era recibido por una enorme sonrisa, alguna que otra broma y cantidades ingentes de comida sobre su plato. Por suerte, Harry no paraba quieto, así que tampoco tuvo la mínima oportunidad de engordar.
     Harry y yo nos pasábamos el día haciendo fotos —las mías con más sentido que las suyas— y subiéndolas a Instagram, aprovechando cada oportunidad para enseñar a todo el mundo nuestro amor —especialmente a sus fans—. Cada foto eran miles de nuevos seguidores para ambos.


     Me gustaba aquel lugar.
     Anne era una madre como cualquier otra: gruñía cuando alguno de sus hijos hacía algo que no era de su gusto, pero también se sentaba a tu lado en el sofá y hablaba de cualquier cosa que pudiera dispersarte la mente. Harry se pasaba la mayor parte del tiempo con ella en la cocina y le contaba anécdotas, cosas que había hecho con los chicos o con el resto de sus amigos, repetía bromas que había escuchado y le enseñaba fotos y vídeos ridículos que hacía él, a lo que Anne respondía siempre con una dulce sonrisa.
     — Mi madre y yo siempre hemos estado muy unidos. Se podría decir que soy un niño de mamá— me dijo un día que su familia se había ido a comprar unas cosas y nos quedamos él y yo solos, descansando cómodamente abrazados sobre su cama.
     Robin, su padrastro, era la dulzura personificada. Era muy cercano y no tenía el mayor problema en preguntarte por cualquier cosa que pareciera que te inquietaba. Sabía de qué podía y de qué no podía hablar, al igual que el momento adecuado para hacerlo. Harry apreciaba a Robin y Robin apreciaba a Harry. Se pasaban el día juntos.
     En su casa, la fama estaba siempre en un segundo plano.
     Gemma se comportaba como una verdadera hermana mayor. Se acercaba a Harry y le preguntaba por todos los dramas que lo perseguían; por el lado oscuro de la fama. Él tan solo sonreía y se marchaba sin decir una sola palabra. Gemma, cuando no salía con sus amigos, se pasaba el día conmigo. Era la clase de persona a la que se la coge cariño sin apenas despeinarse. Picaba a Harry continuamente y le divertía verle mosqueado —como a la mayoría—. Era de lo más tierna.
     Hubo una ocasión en la que habíamos quedado con los antiguos miembros de White Eskimo para tomar unas birras en George & Dragon, un pub en Middlewich Rd. Sus amigos bromeaban sobre ir al próximo concierto del grupo en calzoncillos y con tacones. Tampoco faltaron los comentarios sobre las millones de chicas que los seguían a todas partes.
     Will se levantó a por otra ronda.
     — Otra para mí también— dijo Harry, señalando su botellín medio vacío.
     — Sí, hombre— siseó él con una sonrisa—. Tienes piernas. Levántate tú a por ella.
     Hayden y Nick soltaron una carcajada que inundó todo el local y varias personas nos miraron con una sonrisita.
     — A Emma sí— dijo—. A ti ni agua.
     Will se marchó.
     — ¿Ves?— había susurrado Harry, inclinándose sobre mi hombro—. Por eso me gusta venir aquí. Son esta clase de cosas las que me hacen mantener la perspectiva.
     El martes de la semana siguiente, cuando Harry y yo ya habíamos pasado seis días, llegaron los tíos de Harry y su hijo Matty. Era increíble el gran parecido que compartían y al mismo tiempo el poco. Matty era rubio, un peinado similar al de Harry, ropa parecida y mirada soñadora. Tenía los dientes ligeramente torcidos y el rostro bañado en tenues pecas. Se presentó y me dio un fuerte abrazo, colocando una de sus manos en la parte baja de mi espalda, demasiado cerca de mi trasero. Aquel día, Harry carraspeó molesto y consiguió quitarme de encima a su primo
     Iban a ser unas Navidades moviditas.


Miércoles, 24 de diciembre

     La poca luz que cubría el cielo, entraba a raudales en el salón, despertándome de la siesta en la que había estado sumida durante horas.
     Me incorporé en el sofá, con los ojos entrecerrados, y miré el reloj que descansaba sobre la chimenea de ladrillo, rodeada de tres sofás de piel, que había en medio del salón. El chalet de Holmes Chapel era la típica construcción británica, con la diferencia de que tenía una gran cantidad de habitaciones y un jardín bastante grande. La casa olía a madera y ladrillo, ambientador y una combinación de diversos perfumes, tanto de hombre como de mujer.
     Matt había estado sentado viendo la tele mientras yo dormía. Éste, cuando comprobó que me había despertado, miró hacia abajo y me revolvió el pelo de la misma manera que se lo habría revuelto a sus primos.
     — Pensé que te habías muerto o algo por el estilo— bromeó con una enorme sonrisa—. He tenido que comprobar que respirabas y tenías pulso varias veces, ¿sabes?
     Me eché a reír, medio soñolienta, e intenté zafarme de su mano.
     — ¿Cuánto tiempo llevo dormida?— pregunté, apartándome una mantita de encima que, posiblemente, Anne había echado al verme dormida.
     — Dos horas— contestó.
     — Gemma está en su cuarto, ¿no?— curioseé y él asintió—. ¿Y Harry?
     — Harry salió hace una hora, más o menos— se pasó una mano por el pelo y se recostó en el sofá—. Supongo que no tardará en llegar. ¿Sabes dónde está la habitación de Gem o necesitas que te acompañe?
     Sonreí, dándole a entender que no hacía falta y, sin más miramientos, me puse en pie y subí al piso de arriba. Crucé el amplio pasillo hacia la habitación de Gemma —pasando por delante de la puerta cerrada del cuarto de Harry— en la que había dormido las últimas dos noches.
     Gemma estaba tumbada a los pies de la cama, boca abajo y con un libro entre las manos. Leía concentrada y alzó la mirada hacia mí cuando cerré la puerta sutilmente. Su ropa mezclada con la mía estaba tirada por todas partes del dormitorio; en el suelo, encima de la cómoda y sobre la cama. Cerró el libro y se incorporó en la cama, cruzándose de piernas. Dibujó una débil sonrisa.
     — Venía a preguntarte si sabes dónde está Harry— miré a mi alrededor—. Dios, qué desastre.
     — Se ha ido. Hoy no ha tenido un buen día—susurró—. Generalmente nunca tiene un buen día, pero por lo visto hoy todo le ha explotado en la cara.
     Enarqué una ceja y me senté sobre la cama, cerca de ella. Desde que Matty llegó, Harry había estado mucho más distante y frío; tanto conmigo como con los demás. Al principio había pensado que el problema era su impertinencia y descaro, sin embargo, Gemma me estaba afirmando que había ocurrido algo. Los últimos dos días había estado desaparecido, yendo y viniendo como un alma en pena, sin dirigir la palabra a nadie. No me preocupé porque supuse que se le pasaría la noche de Navidad, pero era más que evidente que lo que le ocurriera a Harry era algo gordo.
     — ¿A dónde se ha ido?
     — Mucha gente adoraría poder tener fama. Mi hermano, a veces, desearía despojarse de ella— resopló, bajando la cabeza, y echándose el pelo hacia atrás— resopló—. Un «amigo» suyo ha subido una foto a Instagram. En ella, Harry sale rodeado de algunos chavales a los que ha conocido durante el Where We Are. Ellos están difuminados y él sale acentuado. Tenía un título: «Niños súper ricos con amigos falsos»
     No podía ser.
     — Ése tío también ha subido un vídeo diciendo que si llegaba a los diez mil seguidores, publicaría su número. El pobre Harry se ha quedado trastornado— Gemma resopló y se tumbó sobre la cama con un alarido—. Tiró el móvil con furia contra la pared, destrozándolo en pedazos, y se fue. Dijo que necesitaba pensar y estar solo. No le he detenido.
     — ¿Hace cuanto de eso?
     — Una hora. Tal vez más.
     Una rabia nunca antes conocida —para nada comparada con la que sentí cuando vi a Víctor engañándome con la Barbie de imitación— me quemó el pecho y se extendió por mis brazos, ardiéndome en las manos, como una bola de fuego que necesitaba lanzar contra algo. ¿Quién se creía aquel idiota que era? Aquello era totalmente infantil, patético y despreciable. Harry se dedicaba a no hacer daño a nadie y la gente se lo pagaba de aquel modo. Se mataba a trabajar, pasando noches sin dormir. Lo daba todo en cada concierto y hacía lo imposible por no decepcionar a quienes le rodeaban, y ellos se lo pagaban así. 
     «Idiotas y envidiosos»
     — Voy a hablar con él— afirmé, cogiendo mi abrigo.
     — No, Emma. No vayas. Se ha ido porque quiere estar solo.
     — No estoy dispuesta a permitírselo.
     No esperé a que replicara. Me puse las botas y salí de casa, mientras me subía el cuello del abrigo y me colocaba la bufanda y el gorro, como una bala y sin mirar atrás, ignorando por completo los comentarios de «abrígate» de Anne y los de «compra tequila, tengo mono de alcohol» de Matty.


     El frío me golpeó de lleno como una bofetada y me penetró los huesos, quedando éstos reducidos a un puñado de hielo. Me bajé el gorro para que me tapara la frente y las orejas, y escondí la barbilla bajo la bufanda. Metí las manos en los bolsillos y caminé.
     Familias, con sus mejores galas, comenzaban a salir de sus hogares para celebrar aquella fecha tan especial con sus seres queridos. El cielo adquirió un bonito tono anaranjado y el frió se hizo irrebatible, prácticamente insoportable.
     Estaba abochornada.
     Harry siempre sabía cuando me pasaba algo a mí, estaba siempre atento a cuando algo no iba bien, estaba alerta y no era necesario que tuviera que buscarle; él me encontraba a mí. Yo, por el contrario, no fui capaz de darme cuenta de que Harry no estaba bien. No fui capaz de deducir el por qué no había estado en casa, el por qué los últimos días había estado desaparecido o distante, o el por qué tenía siempre el móvil apagado. Me cabreé conmigo misma y me entraron ganas de gritar. Harry era mi novio y yo no me había comportado como tal. Había estado demasiado preocupada pensando en mí misma y en mis problemas como para verle más a allá de la propia relación.
     Le había fallado.
     Las calles de Holmes Chapel eran estrechas y los coches descansaban a ambos lados de la calzada, tan solitaria como caminar por un desierto. El silenció me aclaró las ideas y despejó la mente. Intenté hacer memoria del camino que tomamos Harry y yo el día que paseamos por el descampado cerca de las vías del tren.
     Callejeé, perdida y desamparada, hasta que llegué a la plazoleta de Morreys y Barclays. En Macclesfield Rd. di con la panadería en la que trabajaba Harry cuando era adolescente. Solo las que trabajaban ahí podrían darme la dirección correcta. La panadería no era lo que venía siendo muy grande y las luces estaban a medio apagar, lo que me indicó que estaban a punto de cerrar.
     Mis piernas actuaron por instinto y abrí la puerta del establecimiento. En el interior, había una mujer mayor. Era menudita y algo rellenita. Tenía unas gafas de media luna que la descansaban sobre la nariz y me miró sin crueldad.
     — Lo siento, jovencita. Estoy cerrando. Mi familia me espera en casa, ¿sabe? Han venido todos mis hijos y nietos desde Londres— dijo amablemente.
     Asentí con la cabeza y miré a mi alrededor. Un mostrador con vitrinas donde se habrían encontrado las decenas de bollitos y quesos, en aquellos momentos estaban vacías. Los estantes sobre los que se colocaban las barras de pan estaban igual de desamparadas que el resto de la tienda. Un lugar acogedor y caliente, con olor a pan recién hecho a pesar de que no había nada de pan allí. El lugar donde Harry creció.
     — Usted era...
     — Emma Wells— contesté de inmediato—, la novia de Harry— la informé. A la señora se la iluminó el rostro al decir su nombre. Los ojos le brillaron—. Vine con él el otro día.
     — ¡Es verdad!— juntó las manos y salió del mostrador. Era más bajita que yo—. Estás buscándole, supongo.
     — Sé que está en el río, pero no logro recordar cuál era el camino y me preguntaba si tal vez usted pudiera...
     La señora mayor me interrumpió y me dio las instrucciones para llegar hasta allí. Su voz era agradable y suave, como un pedazo de algodón. Me despedí de ella y cumplí órdenes. Mis pies actuaron casi por intuición y tomaron el camino que había trazado hace algunos días, con la diferencia de que la última vez había ido de la mano de Harry, escuchando su ronca voz explicarme qué lugares solía visitar de niño y las aventuras que había vivido allí. Entonces estaba sola, vagando desamparada por un lugar totalmente desconocido para mí.
     Cuando llegué al descampado, me vi ante una gran extensión de hierba perfectamente cortada y de un verde intenso. Podría haberlo tachado de jardín privado, de no haber sido porque no había ninguna verja que lo separara de la villa. El río me acompañaba, a la izquierda, repiqueteando con fuerza.
     No había ruido, ni gritos, ni bocinas de coches. Nada.
     Silencio.
     Habría dado lo que fuera por tumbarme sobre la hierba y cerrar los ojos. Disfrutar de la soledad que tanto ansiaba tener. Salir de la rutina, del ruido, de la ciudad. En definitiva, salir de mí misma y de mis problemas, y poder centrarme en lo que me rodeaba. Mis piernas caminaban como si hubieran vivido allí toda la vida, como si hubiera ido a aquel descampado cientos de veces. Al fondo de aquel paisaje pude ver el puente sobre el que cruzaban las vías del tren.
     Bajé hacia el caminito que descansaba al lado del río.
     Harry estaba apoyado en el tronco de un enorme ciprés. Tenía la espalda recta, las rodillas dobladas y los brazos sobre éstas, con las manos enlazadas y la cabeza hacia atrás. Tenía el semblante muy serio y los ojos entrecerrados.
     Me acerqué sigilosa y me senté a su lado, sin apartar mi mirada de él. Harry, por el contrario, no dejó de mirar el río, mientras tiraba pequeños guijarros al agua.
     — No sabía que ibas a venir— dijo casi en un susurro, sorprendiéndome.
     — Entonces me conoces muy poco— repuse.
     Apartó la mirada del agua y se giró para mirarme. Tenía los ojos rojos, como de haber llorado. «Llorado en silencio» pensé. ¿Cuántas veces lo habría hecho a mis espaldas, sin unos brazos que pudieran darle calor y un hombro sobre el que sostenerse? ¿Cuánto tiempo llevaba Harry estando así de mal? ¿Realmente había estado tan preocupada por mí misma que no había sido capaz de verlo? ¿Cómo había podido estar tan ciega?
     No lograba recordar que él era igual de vulnerable que yo ante las críticas. Él me necesitaba tanto como yo le necesitaba a él cuando las cosas se torcían.
     — Emma, ¿tú crees que he hecho algo mal?— musitó—. Solo intento demostrar a la gente que soy alguien normal con quien poder salir de copas, de fiesta; alguien con quien pasar un buen rato de vez en cuando. Soy un tío normal como mi hermana o mis amigos, con la diferencia de que tengo un trabajo singular— se le quebró la voz y se pasó la mano por el rostro.
     — Jamás lograrán ser como tú y eso les molesta— se hizo un silencio, no incómodo, tan solo una breve pausa destinada a pensar—. La grandeza inspira envidia. La envidia engendra rencor. Y el rencor genera mentiras.
     — Si te digo la verdad— susurró—, no me ayuda.
     — Lo sé— contesté—, pero había visto la ocasión perfecta. J.K. Rowling tiene un talento innato. Deberías leerla— intenté bromear.
     Harry suspiró y miró al frente. «No es momento para bromas» me recriminó mi conciencia. Alargué mi mano y la enlacé con la suya. Las tenía frías, tan frías como el hielo. Me la apretó, buscando desesperadamente mi apoyo. Un apoyo que yo no había sido capaz de darle.
     — Me he topado con algunas personas celosas que han hecho algún comentario y se han distanciado sin que supiera por qué— empezó a decir—. He intentado hablar con ellos como siempre, pero se han mostrado bastante distantes. Cuando has estado unido a alguien, es difícil cuando empiezan a actuar de esta forma. Yo no voy a perseguir a la gente para rogarles que sean mis amigos, pero tampoco me gustaría que pensasen que no me importan, porque es mentira.
     Le apreté la mano con fuerza y apoyé la cabeza sobre su hombro.
     — Cuando algunas personas asumen o piensan que he cambiado, son realmente ellos quienes han cambiado.
     — La fama no cambia a nadie, lo único que hace es descubrir a los idiotas— dije suspirando—. No puedes permitir que te hagan daño.
     — No es tan fácil, Em— suspiró abrumado—. Hay momentos en los que me gustaría ir a casa y ser normal, ver a mis colegas de nuevo y volver a los sitios de siempre, y saber que nada ha cambiado.
     — Es que tú no has cambiado— contesté—. Es todo lo que te rodea lo que ha cambiado.
     Clavé la vista en el horizonte. Las montañas se elevaban a lo alto, subiendo imponentes hacia el cielo. Los pájaros volaban por encima de nuestras cabezas y me pregunté cómo sería volar, ser libre. Sin limitaciones ni problemas, tan solo surcar los cielos. Era una libertad exquisita y al mismo tiempo muy lejana para nosotros. El río corría con fuerza y no se detenía, por nada. Si había un pedrusco, lo esquivaba y continuaba su flujo, con fuerza, como si nadie se hubiera interpuesto en su camino. Era más o menos parecido a la vida, había que esquivar los problemas y seguir adelante. No podíamos permitir que un pedrusco se interpusiera en nuestro trayecto y quedarnos de pie sin hacer nada, esperando a que las cosas se solucionen por sí solas.
     — Hay días que leo cientos de mensajes geniales en Twitter y si alguno de ellos critica lo que hago, normalmente no me afecta. Pero si por la razón que sea tengo un día malo, ese tweet es el único que recuerdo.
     Lo que diferencia a las personas es el modo en el que afrontamos los desafíos. Algunos ni siquiera se inmutaban, mientras que otros, lloriquean y se quejan durante todo el camino de su vida.
     — Estás huyendo en la dirección equivocada— le dije—. Harry, créeme. Una de las cosas de las que me di cuenta cuando estuve en el...— tragué saliva—, en el centro de desintoxicación— logré decir y Harry se estremeció— es que no puedes huir de los problemas cada vez que un pedrusco se ponga en tu camino. No puedes venir aquí siempre que las cosas se compliquen.
     — No es tan fácil, Em— repitió—. Siempre he querido ser una de esas personas a las que no les importa lo que piensen de ellas, pero, sinceramente, no creo que lo sea.
     — No te molestes en meditar lo que la gente pueda pensar de ti. Siempre habrá alguien que te juzgue equivocadamente, pero eso no quiere decir que tengas que convertirte en la persona que dicen que eres.
     — ¿Eso crees?— preguntó. No molesto, sino más bien curioso. Su tono de voz era grave, desolado, triste. Una punzada de culpabilidad creció en mi pecho y se hizo muy grande. Más grande. Mucho más grande. A punto de explotar.
     — Estoy segura. No importa lo que los demás piensen de ti, sino lo que tu pienses de ti mismo— le abracé con fuerza por la cintura y él dejó que su mano descansara sobre mi rodilla—. Si tú sabes quién eres, nadie podrá pisotearte.
     Harry me miró por el rabillo del ojo. Demi me dijo una vez que a menudo la gente intentaba matar sus penas con toda clase de sustancias tóxicas —ella y yo éramos de esas—, pero se necesitaba más coraje para atravesar el fuego con los pies descalzos. En lugar de mitigar el dolor con drogas, empecé a dejar que las emociones me invadieran y así fue como logré salir adelante.
     Harry apoyó su frente sobre la mía.
     — Me alegro de que estés conmigo— dijo en un susurro, cerca de mis labios.
     — Yo también me alegro de estar contigo.
     Me incliné sobre ellos y le besé.


     Cuando llegamos a casa, Anne se abalanzó sobre nosotros. Había empezado a llover y habíamos corrido, aunque aquello no evitó que termináramos calados hasta los huesos. Nos quitó la ropa por instinto y nos empujó a las duchas. En el pasillo, él se despidió de mí con un beso en la frente y se adentró en su cuarto, desde donde oí la voz de Matty amortiguada por la madera que separaba su habitación del pasillo.
     La habitación de Gemma seguía igual de desordenada que cuando me fui. Ella estaba tirada en la cama en ropa interior. Era increíble el parecido que Harry compartía con ella y que ambos tenían con su madre. El pelo castaño claro le caía sobre los hombros de cualquier manera y sus grandes ojos claros me miraban.
     — ¿Dónde has estado? ¿Has hablado con Harry? ¿Y por qué estás mojada? Chica, no hay quien te entienda. Hay que tener ganas para salir con el frío que hace— soltó y me lanzó el vestido que había traído para ponerme esa noche. Era un vestido de corte griego de un azul brillante Lo cogí al aire y suspiré, mientras entraba en el cuarto de baño—. ¿Pongo música?— gritó desde fuera mientras yo me deshacía de la ropa interior.
     — Sí.
     Take Off de Conor empezó a sonar tan alto que temí por que los vecinos pudieran llamar la atención para que bajáramos el volumen. Gemma cantó desde la habitación y yo desde el baño a todo pulmón. Me duché lo más rápido que pude, casi tropezándome. Salí de la ducha y apenas tuve tiempo para vestirme. Mientras yo me maquillaba, Gemma me secaba el pelo. Tiró de mí y bajamos al piso de abajo.
     En el salón ya estaban todos sentados alrededor de una mesa repleta de comida. Matt y su padres estaban en un lateral de la mesa; Robin y Anne en ambos extremos, presidiéndola; y Harry sentado en el lateral, al lado de Robin. Todos los hombres llevaban trajes y corbata, menos Harry y Matt, que vestían la camisa abierta. Las mujeres lucían precisos vestidos y tacones.
     Harry.
     Estaba resplandeciente, todo lo contrario al chico débil e inofensivo que me encontré bajo un árbol. Se giró para mirarme y pude notar un brillo especial en sus ojos. Me senté a su lado y Gemma en el sitio que había libre a mi derecha.


     La cena transcurrió entre risas, principalmente. Risas y copas de vino, menos para mí. A pesar de los comentarios del tío de Harry, éste insistía en que yo no podía beber alcohol. Aún podía ver el miedo de la noche anterior de que fuéramos a Holmes Chapel grabado en sus ojos. Alargué mi mano y la posé sobre su pierna derecha. Tenía que demostrarle que no estaba solo. Él bajo la suya y entrelazó sus dedos con los míos. Miradas cariñosas y sonrisas cómplices. 
     — Ahora que estamos todos reunidos— empezó a hablar Matty—, he pensado que tal vez Harry tenga algo que decir.
     Harry arrugó la frente, como si no comprendiera nada.
     — He visto el anillo que tienes en uno de los cajones de tu habitación, querido primo. ¿Cuándo vas a pedirle matrimonio a Emma?— dijo Matty sin mala intención. Yo casi juraría que hasta era una broma de las suyas, pero la reacción en la mesa fue de lo peor.
     Harry le escupió todo el agua a Matt por la sorpresa. Gemma se echó a reír a carcajadas al ver a su primo calado hasta los huesos, hasta que se dio cuenta de que no era una broma y su semblante se endureció. Anne, Robin y el tío de Harry se quedaron boquiabiertos, con sus tenedores a medio camino de la boca, y la madre de Matt le reprendió por meterse en asuntos ajenos. Yo..., yo simplemente me quedé estupefacta.
     — ¿Boda?— preguntó Anne, incrédula—. ¿Os vais a casar?
     Abrí los ojos como platos y se me cayó el pavo relleno que tenía en la boca, manchando mi vestido azul. Escucharlo de la boca de otra persona hacía que lo comprendiera.

     Boda.
     Aquello no podía ser posible. ¿Harry tenía un anillo? ¿Iba a pedirme matrimonio? Desvié la mirada hacia él. Tenía los codos apoyados en la mesa y el rostro escondido entre sus manos. Levantó la cabeza y, tras secarse las comisuras de la boca con la servilleta, la lanzó con fuerza sobre su plato y se levantó de la mesa, furioso, hacia su cuarto. Dijo algo del tipo «maldito gilipollas» que nadie pudo escuchar, más que Gemma y yo, que nos miramos atónitas.
     «Matt es un buen tío aunque un poco bocas. No es que se vaya de la lengua porque quiere, es porque no puede evitarlo» fue lo que Harry me dijo la última noche que pasamos en Londres.

     Entonces era cierto: Harry quería que me casara con él. 

**


     Si queréis que os avise cada vez que suba capítulo, solo tenéis que mencionarme en @mycrazytommo, mandarme un dm o dejarme un comentario con vuestro twitter. Eso es todo, pequeños. Os quiero.

24 comentarios:

  1. OGOGOGOOGOG QUE SE QUIERE CASAR CON ELLA? WTF?
    Vale sé que mi comentario no mola, pero estoy en shock. Pero claro, tengo la intuición de que el anillo no será para eso, o algo. Idk.
    Bueno Patri, el capítulo genial, como siempre, así que ánimos para seguir por que lo haces simplemente genial no, lo siguiente.
    Te lof.
    Asdffghjklñ*.*

    ResponderEliminar
  2. ¿SE VAN A CASAR? OMFGGGGGGGGGGGGG.
    HAS ACABADO CONMIGO.
    The Last Dawn suena muy fab, así como muy amoroso, erótico y misterioso.
    Me encanta el título <33333

    ResponderEliminar
  3. "Siempre he querido ser una de esas personas a las que no les importa lo que piensen de ellas, pero, sinceramente, no creo que lo sea." OH DIOS ESA FRASE ES LA QUE DECÍA EN EL VÍDEO QUE SALÍA LLORANDO *sigh* «La grandeza inspira envidia. La envidia engendra rencor. Y el rencor genera mentiras» THIS, THIS, THIIIIIIIIIS. Bueno, y anda que Matty no podría estarse calladito... PD: QUE LE VA A PEDIR MATRIMONIO AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH. Bueno, este capítulo ha sido muy asdfghjkl, demasiados feels. A ver que pasa con la boda, siguiente <3 @bradfordgirls_

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por cierto, «Unbroken: The Last Dawn» suena muy asdfghjkl, me goshta. @bradfordgirls_

      Eliminar
  4. AMO' A VEH, AMO' A VEH, AMO' A VEH, POR PARTES.
    Gemma es Dios y amo a Gemma. Es como la hermana que nunca he tenido y la mejor amiga que deseo tener, envidio a Harry y envidio a Emma.
    Por otro lado, el momento en el que Harry se va al río y Emma empieza a reflexionar. Creo que ha sido de los momentos más emotivos de la novela, junto con el momento con Demi. Se me han saltado las lágrimas, de verdad.
    Luego... ¿HARRY VA A PEDIR MATRIMONIO A EMMA? AY, JODER, QUE SE VAN A CASAR Y VAN A TENER MILES DE HIJOS Y PDFSJAFLÑJDFSÑALJF aunque eres una puta aguafiestas, so me imagino que harás algo que lo fastidie todo *bibah, bibah NO*
    O sea, me encantas como desenvuelves la historia allí, Harry tan tierno y Emma tan metida en la familia, M E E N C A N T A < 3
    Luego, «Unbroken: The Last Dawn» suena tremendamente bien. Es como decir 'voy a hacer una locura y por eso vamos a tener sexo salvaje esta noche, un último amanecer juntos' JAJAFJDSLAFJAÑDLFJALD vale, ok. Me tranquilizo.
    Imagino que nos harás esperar mucho para el siguiente porque te conozco y nos odias y quieres vernos sufrir y tirarnos de los pelos y tardarás mucho en subir.
    I hate you but ily.
    No seas tan cruel, pls <3333

    ResponderEliminar
  5. Gracias por acordarte de que olvide mi contraseña de tw y gracias por avisarme por wa, pequeña. Te debo una enorme. En fin, ya lo sabes todo. ES QUE JOPUTA ESCRIBES FJKALDSFJALDÑFJAÑLDFJ. Si tuvieras a mi profesora de lengua te aprobaría el curso directamente, fucker.
    El título es fjsklfñjads y el capítulo fjskldfañsdf y bibah la vida.
    Cuando recuerde la contraseña, avísame por tw, ya sabes.
    @gblazques x

    ResponderEliminar
  6. AYYYYYYYYYY QUE HARRY LE VA A PEDIR MATRIMONIO A EMMA Y OMG OMG OMG.
    Me ha encantado el capítuoo y espero el próximo con muchas ganas.
    En cuanto al título me parece perfecto y espero la segunda parte con muchas ganas.
    Me encanta tu novela, me encanta como escribes y que no puedo esperar al siguiente capítulo.

    @Youreperfect1D xx.

    ResponderEliminar
  7. TÍA DIOS MÍO ESTO QUE ES?1!1?1!11 BODA?1!1?1!1 O EME GE DIOS MÍO EL TÍTULO MOLA MUCHO NO, LO SIGUIENTE. FAB A TOPE JAJAJAJA ES INCREÍBLE, TÍA DIOS O SEA BODORRIO AY ME MUERO ES QUE TENGO FEELS MUCHOS FEELS TÍA JODER. TU NOVELA ES TAN PERCECTA. ESCRIBES DE LA MUERTE. DIOS. ADELANTOS, PLZ. AY MADRE AJSKAJSKAJSKAJAKAJKA ME ENCANTA! SUBE YA!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vale, solo diré (de momento) que va a entrar un personaje nuevo llamado Nate que va a acabar con vuestros ovarios. JAJAJAJA.

      Eliminar
  8. PATRIII ME HA ENCANTADO LA PARTE CUANDO MATTY DICE:COMPRA TEQUILA,TENGO MONO DE ALCOHOL Y EM HA PASADO DE ÉL,EN SEEERIO JAJAAJA.DIOS ME HE QUEDADO FLIPAADA CON LO DEL ANILLO DIOS,OJALÁ MATTY NO HUBIESE DICHO NADA,PORQUE AHORA HARRY ESTÁ ENFADADO Y NO,NO,NO. UN BEEEEEEEESO,@celiafuentess <3

    ResponderEliminar
  9. DIOOOOOOIS MIS FEELS.
    MMM POR FAVOR ME ACOMPAÑAS A PARTIRLE LA CARA A LOS CAPULLOS ESOS? ENSERIO ME HIERVE LA SANGRE, LO QUE DARIA YO POR TENERLO COMO AMIGO Y MIRA LO QUE HACEN OTROS.
    LA PARTE HEMMA EN EL RIO HA SIDO EN PLAN MUERTE LENTA, QUE BONITO TODO ASDFGHKKL SE ME HAN SALTADO LAS LAGRIMAS Y TODO :')
    Y LA GRAN NOTICIA: SE VAN CASAR,SE VAN A CASAAAAAAAR!!! OMMG DESPUES DE ESTO QUE VENDRAN MINI HARRYS Y MINIS EMMAS? OJALÁ.
    EL TITULO ES PRECIOSO ASDJFKDKD PERFECTO ASHFJDKF SUENA MUY BIEN. UNBROKEN: THE LAST DAWN.
    ES COMO MUY DE PELICULA (?) ME RECUERDA A CREPUSCULO IDK, ASDFGHJKKK
    RESUMIENDO QUE ME ENCANTA.
    NO SE POR QUE SIEMPRE TE ESCRIBO EN MAYUSCULAS LOS COMENTARIOS SERA POR LOS FEELS.
    SUBE EL SIGUIENTE PRONTO PLS NO NOS HAGAS SUFRIR.
    I LOVE YOOOU<3
    @iflywith5idols

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Te recuerda a crepúsculo? Weird. JAJAJAJAJAJ.

      Eliminar
  10. DIOOOOOOOOOOOOOS, PATRI, COMO ME HACES ESTO, Y PORQUE A MI!!?!?!?!?!?! Vayamos por partes:
    1. me he meado cuando he leido la parte de Matty diciendole a Em: "Compra tequila, tengo mono de alcohol" jJAJJAAJAJA
    2. LA PARTE DE HARRY ES MUY FEEL LIKE LO QUE HA PASADO RECIENTEMENTE Y... :))))) LOS QUIERO MATAR A TODOS OK.
    3. ¿¡¡¿BODAAAAAAAAAAA!? jejejjejejjee muerta.

    SONIA WANTS BODORRIO POR TODO LO ALTOOOOOOOO, Y LO DEMÁS SON TONTERÍAS.

    AY DIOS:))))

    EL NOMBRE SUENA GENIAL.

    por cierto lo siento por no haber comentado en el otro cap pero es que ya no cojo tanto el order y has subido antes este de que haya podido poner el comment en el otro, sorry.

    I'M SO ENTHUSIASTIC FOR THE SECOND PART SO... DANOS ADELANTOS, VENGA PATRI, SI QUIERES HACERLO:)))))))

    Y bueno eso es todo, que me da algo, escribes demasiado bien y dejas siempre ahí la puta intriga y y y y :)

    te quiero patri <3

    @harryverse

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, tu y tu entusiasmo <3
      Como arriba he dicho, va a aparecer un tío buenorro llamado Nate que fjadsklfjadslfjadf y va a haber muertes. Ya no adelanto más.

      Eliminar
  11. NO.TE.CREO... ESTO SE SOBREPADA A TODO.... Y ENCIMA SEGUBDA PARYE.... YO ME MUEROOOO*~*
    ES BUENISIMO ENSERUO NO HAY PALABRAS ESTOY ENAMORADA DE HARRY MAS SI CABE Y QUE SE QUIERE CAZAR CON ELLA.... QUE ....AAAAAAAG ES PERFECTOOO ^^
    @only_them

    ResponderEliminar
  12. Que se quiere casar? OMG! sgfajshsgsi. Oh si ! Me encantaria, me encanta emma y harry sffaj boda ! ah
    Y el titulo de la segunda parte me gusta !
    Espero el siguiente, sube rapido c:
    @miicamontii

    ResponderEliminar
  13. USTILLTHE1D, PAULA HORAN.10 de octubre de 2013, 6:52

    YO YO YO NO SE QUE DECIR JODER MI HARRY ME DA ESTO ES DEMASIADO ERES GENIAL TU NOVELA ES GENIAL Y EL TITULP PARA LA SEGUNDA PARTE ES GENIAL OSEA ME DA

    ResponderEliminar
  14. AYAYAYAY BODA BODA ME MATASTE HJSDJASHSJDFH. Y NARRAS DEMASIADO BIEN, EN SERIO, ME FRUSTA MUCHO.
    EL TÍTULO ES MUY HARRY POTTER, AHKSDHSDFH IDK. Y ME ENCANTA, SAES.
    Y BUENO ME DESPIDO ESCRIBIENDO EN MAYÚSCULAS BC YO COOL JAJAJAJAJANO.
    @MULLINGARSH

    ResponderEliminar
  15. OYE ERES, ERES... INCREIBLE, TIA NO SE COMO LO HACES, PERO ESQUE CADA CAPITULO HACES QUE ME META EN LA PIEL DE EMMA, ME HACES LLORAR REIR Y LA VERDAD, ME HE LEIDO LA NOVELA EN DOS DIAS. Y LO DE QUE LR VA A PEDIR MATRIMONIO ES AJDHDHBEBDKDBEBHFHD BUENO, SIGUE ESCRIBIENDO ASI, TIENES MUCHO TALENTO. EL TITULO DE LA CONTINUACION ES GENIAL ME ENCANTA!! POR FAVOR AVISAME EN TWITTER @NerLozano UN BESAZO :333

    ResponderEliminar
  16. ME ENCANTA ESCRIBES GENIAL!!! avisame para el siguiente @The5idiots_ :)

    ResponderEliminar
  17. COMOOOOOOOOOO?¡?!?!¿¡?!?!?¡¡¿¿¿! BODAA??¡¡¡ AY LA MADRE...ASDFGHJKL DIOS.OJALA QUE ZI.
    PUTO MATTY 'Traeme tequila,tengo mono de alcohol' JAJAJAJAJAJAJAJAJAokno,es un puto bocazas.
    Y EL MOMENTO HEMMA EN EL RIO,¿QUE?¿LO HABIAS PENSADO JUSTO PARA QUE ME DIESE ALGO?Poz un premio.
    COMO NO SUBAS YA......TE PEGO,VALE NO,QUE SI NO NO PUEDES SUBIR MÁS CAP,Y YO QUIERO MÁS CAP,ASI QUE SUBE PRONTITO.
    PD:Sorry por no haber comentado antes,no pude:$

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por cierto soy @fixmelukey :)

      Eliminar
  18. Aiii aiii aiii!! Por fin me he podido leer los tres capítulos que me quedaban. ¿Que decirte? Geniales como siempre. Me encanta, enserio. Y en cuanto al titulo de la segunda temporada me gusta mucho y si, en inglés le da un toque mas "cool" jajajaja.

    Cuando subas caps avisame @yaipayne

    ResponderEliminar