viernes, 29 de noviembre de 2013

Capítulo 36 | 18


     No pensé, simplemente corrí y me lancé al cuello de Louis, sollozando contra su hombro y dejando que él me rodeara con los brazos con firmeza. Olía tan a él que hasta me hacía daño.
     — ¿Tanto me has echado de menos?— masculló divertido, apretándome aún más contra su cuerpo y dejando que la fuerza del abrazo me llenara el pecho de ese sentimiento que tanto adoraba sentir pero no podía explicar—. Si vamos hacer cosas sucias, reservémoslo para luego. Tu novio está delante y se va a poner celoso— bromeó.
     — Nosotros también estamos aquí— gruñó Niall. Sonreí y fue Zayn el que me metió en el centro de un abrazo entre los cuatro, sintiendo sus brazos, cuerpos y sonrisas rodeándome de esa manera que tanto me gustaba. Se apartaron un poco para dejarme respirar.
     — Oh, venga. Deja de ser tan llorica, Wells— bromeó Liam alborotándome el pelo y provocando que volviera a reír—. ¿Te va a bajar la regla? Te noto muy sentimental.
     — No sabía que fuerais a venir— contesté.
     — Jamás te dejaríamos pasar por esto sola— contestó Zayn.
     — Subiros las braguetas, muchachotes, esta chica está pillada. Dejadla tomar un poco de aire— farfulló Harry divertido, pasándome un brazo sobre los hombros.
     — Nosotros también nos alegramos de verte, Harriet— contestó Louis, irónico.
     Me eché a reír. Parecía increíble que después de tanto tiempo, los chicos todavía se empeñaran en llamarle Harriet. Tras cientos de abrazos, besos, lágrimas y esas tonterías que suelen tener lugar únicamente en los aeropuertos, mi hermano gritó. Nos giramos todos al tiempo para verle abrazando a una joven con el pelo ondeando libre al viento, los ojos oscuros contrastaban su rostro redondeado y suavizando sus rasgos. La novia de mi hermano era guapa hasta decir basta.
     — Te había echado de menos— masculló él contra su boca.
     — Yo también a ti— contestó su novia, sonriendo cerca de sus labios, y agarrándose con firmeza a las trabillas de sus vaqueros.
     — ¡Maldita sea!— gritó por fin mi padre, poniendo un poco de orden—. ¿Falta alguien? ¿Tenemos que esperar a alguien más o podemos irnos ya a casa? Vosotros os habéis pasado el día comiendo pero a mí me ruge el estómago.
     Nos reímos y perdimos otros casi quince minutos en dividirnos en los tres todoterrenos que nos llevarían al chalet de Madrid.


     — Esto es imposible— siseó Liam en un intento por abrir el sofá-cama de la habitación de invitados—. Al final tu padre iba a tener razón y tendríamos que habernos ido a dormir a un hotel.
     Los chicos tendrían que dormir en dos habitaciones diferentes. Louis dormiría en la cama de matrimonio y Niall en un sofá-cama de una de las suites del primer piso, y Liam en la cama y Zayn en un colchón hinchable en la otra suite del tercero. Elliot y mi hermana estarían en su habitación, Chad y Laura en la de mi hermano y Harry dormiría en la mía. No es que nuestra casa fuese pequeña —tenía seis enormes habitaciones y ocho baños— era porque éramos doce personas metidos en un chalet.
     Liam seguía intentado abrir el sofá-cama en el que dormiría Niall.
     —¡Joder!— siseó finalmente, tirándose sobre la cama y me eché a reír—. Deja de reírte, Wells. No tiene gracia. Esto no llevará instrucciones, ¿verdad?
     — Eres un blandengue, verás— continuó Niall, levantándose y haciendo lo imposible por abrirlo, pero éste no cedía ante sus intentos. Eso no provocó otra cosa más que me echara a reír aún más y acabara con la paciencia de los chicos—. A la mierda. Yo esta noche me voy a dormir al sofá del salón. Muerto el perro, se acabó la rabia.
     — Déjame a mí— dijo Zayn, acercándose a éste pero seguía sin ceder.
     Por fin me levanté, presioné un botón en la parte trasera del sofá-cama y se abrió como por arte de magia. Sonreí con suficiencia y me dejé caer de nuevo en la cama, al lado de Louis que se había quitado sus Vans y la chaqueta vaquera, dejando al descubierto sus brazos tatuados.
     — Perrie va a venir mañana a primera hora— informó Zayn.
     — Sophia y Eleanor creo que iban a venir juntas también— anunció Liam.
     — Pues Demi no va a poder venir— farfulló el rubio desde el suelo.
     — Pues yo tengo hambre— dijo Louis de sopetón—. Así para variar.
     Escuchamos un sonoro grito de Laura.
     Me levanté asustada cuando rápidamente se empezaron a escuchar los gemidos graves de Chad y los crujidos de la cama. Miré a Louis que tenía los ojos abiertos como platos y Niall se echó a reír como solo podía hacerlo él.
     — Laura y Chad no tienen hambre— comentó Harry desde el suelo y todos nos echamos a reír a lo grande, con las carcajadas de Niall escuchándose doce tonos por encima de las demás. No hacía gracia y no sabía de qué nos reíamos. Escuchar a Niall reírse, a Zayn carcajearse por la risa de Niall, a Louis tirado por el suelo por ver a Zayn llorando de la risa, a Harry sujetándose el vientre por escuchar a Liam toser por el ataque de risa… Era más que tronchante.
     Cuando conseguimos calmarnos, todos con dolor de estómago, los rostros pintados de un brillante color rojo, lágrimas en los ojos y los espasmos de las carcajadas aún con nosotros, los miré a todos, uno por uno y sonreí.
     Los debía mucho a esos cinco idiotas.
     — Yo también tengo hambre, Em— soltó Harry de sopetón como si tal cosa con una de sus sonrisas pícaras—. ¿Me lo quitas?
     Le di la mano y le saqué del dormitorio de los chicos, que comenzaron a reírse de nuevo. Subimos el segundo tramo de escaleras hacia mi habitación. Cuando llegamos a la tercera planta, me subí en volandas sobre él, rodeándole las caderas con las piernas y dejando que él me sujetara por el trasero mientras nuestro beso desesperado daba a entender que yo le necesitaba tanto como él me necesitaba a mí. Caminó conmigo encima como pudo hasta abrir una puerta.
     — ¡Joder, Emma!— gritó Elliot de golpe, totalmente desnudo sobre mi hermana.
     — Ups, fallo nuestro— masculló Harry conmigo aún en volandas y cerrando la puerta de nuevo—. Vaya noche. Todo el mundo está dándole al tema.
     — Pensé que tú y yo hacíamos el amor— comenté contra sus labios y entrando, por fin, en mi cuarto—. No te aclaras.
     — Y eso es lo que hacemos— me depositó sobre la cama, sentándose sobre mí.
     Se deshizo de mi camiseta, paseando sus largos dedos sobre mi piel. Comenzó a besarme el cuello, descendió por mis hombros y se detuvo en mi vientre. Jugó con la copa de mi sujetador, hundió la lengua en mi ombligo y sonrió contra él. Ahogué varios gemidos. Después de nuestra primera vez agresiva, yo necesitaba un momento de pasión romántico. Necesitaba que fuera diferente: suave y dulce.
     — Espera— susurré cogiendo mi móvil y poniendo 18 a un volumen considerablemente audible en modo repetición—. Más romántico.
     Me encogí de hombros. Sonrió y se lanzó de nuevo sobre mis labios, paseando sus hábiles manos por mis costados, introduciéndolas entre mis piernas y ascendiéndolas hacia mis pechos. Mis gemidos se veían amortiguados por los preciosos acordes de la canción y la voz de Harry inundando la habitación.
     Desabrochó el botón de mis vaqueros con las manos temblorosas y viajó por mis muslos con precisión y sutileza. Subió lentamente por mi cuello y tomó posiciones cerca de mi hombro.
     — I have loved you since we were 18. Long before we both thought the same thing to be loved and to be in love— comenzó a cantar en mi oído cuando llegó el estribillo. Se me encogió el estómago al escuchar la voz de Harry cantarme al oído. Sentir su aliento rozarme tan de cerca, el tacto de su pelo acariciar mi rostro y su voz llenarme todos y cada uno de los rincones vacíos de mi corazón era exquisito—. All I could do is say that these arms were made for holding you…
     Le arañé los brazos con fuerza cuando me cantó aquella última parte. Le obligué a darse la vuelta para ser yo la que tomara posiciones arriba. Primeramente paseé las yemas de mis dedos por sus fuertes brazos y me detuve en la línea de sus hombros. Tiré del dobladillo de su camiseta y me deshice de ella. Le volví a besar todos los tatuajes, saboreando el dulce sabor de su piel, inhalando su esencia y disfrutando de su cuerpo, intentando recordar el año anterior en el que estuve sedienta y anhelante de él.
     Harry gimió y se me contrajo el estómago por el placer que aquello me causó.
     Le desabroché el cinturón, le quité los botines y me despojé de sus vaqueros. El fino vello de sus piernas me acariciaba en las palmas de las manos y sentí la extraña necesidad de abrazarle. Le agarré de las manos y le obligué a incorporarse.
     — ¿Ocurre algo?
     Cerré los ojos y me abracé a su cuello, hundiendo mi rostro en su cuerpo. Había estado a punto de perderle y, sin embargo, él estaba allí. Estaba conmigo y no iba a dejarme. 
     Había estado incluso a punto de perderme a mí misma.
     Definitivamente, el amor que sentía por Víctor no tenía punto en comparación con el de Harry. Estar con Víctor era sencillo, algo como comer o respirar, de alguna manera no me daba cuenta porque era algo necesario. Cada día hacíamos lo mismo y jamás intenté salir de la rutina porque era algo que nos resultaba cómodo a los dos. Harry era un misterio. Nunca hacíamos nada igual. Cada día era una nueva aventura. Cada día era diferente. Estar con Harry era todo un reto, una aventura. Harry era diferente. Se hacía querer. Cuando menos te das cuenta, estás enamorada de él y apenas has sido consciente de ello. Harry era el dueño de miles de deseos.
     Como un sueño que no quería olvidar.
     — Eh— susurró, acariciándome el pelo—. Emma, ¿qué ocurre?
     — Te quiero.
     Era cierto. Le quería de tal manera que a veces tenía la sensación de que el corazón me iba a explotar. Todo era tan inverosímil y surrealista que tenía miedo de despertarme y darme cuenta de que nada de todo aquello era real. No podía perderle y la idea de no estar a su lado, de que nada de lo que habíamos vivido juntos no fuera real, era totalmente inconcebible.
     — Yo también, nena— contestó—. Sabes que yo también.
     — Prométeme que jamás me vas a dejar— musité aterrada por el mero hecho de que cualquier día pudiera preferir a cualquier otra chica antes que a mí—. Por favor.
     — No necesito prometértelo— afirmó—. Sabes perfectamente que no lo haré.
     Cerré los ojos y sus brazos me rodearon con toda la fuerza que el miedo y la inseguridad ante el futuro nos hubo proporcionado. Realmente sería verdad lo que me había cantado varios minutos atrás y sus brazos fueron hechos para abrazarme. Me apartó con sutileza y buscó mis labios con los suyos. Saboreé su esencia en todo los puntos donde nuestros besos se palpaban y acariciaba el aire que nos distanciaba cuando nuestras bocas se separaban. Me besó despacio, como si él también quisiera asegurarse de que aquello era real.
     Tras deshacernos de la ropa interior, nuestros cuerpos estaban sudorosos, ansiosos y cargados de una cosa que jamás había tenido la oportunidad de compartir con nadie, al menos nunca de aquella magnitud: amor.
     Me penetró lentamente. Con cuidado. Como si tuviera miedo de romperme.
     Piel con piel.
     Nuestros cuerpos se movieron acompasados en un ritmo tan antiguo como la propia tierra. Nuestros corazones latieron al unísono.
     Unos días atrás había vuelto a tomar las pastillas, por lo que el preservativo se podía descartar para el resto de nuestros días. También podía imaginarme a los chicos en el cuarto bajo al nuestro escuchándonos armar barullo y reírse como solo ellos sabían hacer, y haciendo esos comentarios que sólo ellos eran capaz de ingeniar. Gracias a Dios que mis padres se habían ido de casa a tomar algo. A pesar de haber estado toda la tarde viajando, prefirieron dejarnos algo de intimidad.
     Jadeé más alto de lo que pretendía y Harry se lanzó sobre mis labios para hacerme callar, parando nuestra parsimonia erótica.
     — Lo siento— farfullé con los ojos cerrados, aferrándome a los músculos en tensión de su espalda y arqueándome ligeramente sobre el colchón.
     Y volvió a moverse, trazando círculos con las caderas, provocando que todo mi cuerpo se electrizara de placer. Los párpados parecían pesarme varias toneladas. La voz grave de Harry provocaba que me dolieran partes del cuerpo que ni yo misma sabía que existían —no hablando en el sentido literal—. Se inclinó sobre mis labios, tapiándolos con los suyos. Tenía el alma deshecha por sus caricias y estaba totalmente indefensa ante él. Aquella era una de las cosas que él provocaba sobre mí. Estaba dispuesta a pertenecerle, en todos los sentidos de la palabra. Es más, siempre lo había estado. El único problema era que me di cuenta demasiado tarde. Su suave y cálido aliento provocó que me estremeciera.
     La música quedó amortiguada bajo mis jadeos nerviosos y gemidos graves de Harry.
     Descendió sus labios por mi clavícula. Giré la cabeza para facilitarle el paso y él comenzó a morderme, besarme y lamerme el cuello
     Deslicé mis dedos por sus omóplatos, palpando cada uno de los músculos de su cuerpo. Me aferré con fuerza a sus manos y pude percibir el movimiento de su sangre correr por sus venas. Sentí la firmeza con la que sus dedos asían mis nudillos y palpé la seguridad de su cuerpo en cada movimiento. Era como si los dos estuviésemos enfermos y solo la otra persona tuviera la cura a nuestra enfermedad.
     Nuestra sangre hirvió en las venas a la misma temperatura cuando nuestros sentidos estallaron. Horas, minutos o segundos después, nos separamos. Empapados el uno en el otro. Estremecidos. Perdidos. Abrumados por el amor que sentíamos.
     Cerré los ojos, cuando unos golpes en la puerta hicieron que me tapara el pecho desnudo con las sábanas mojadas. Harry soltó una palabrota y se tapó la cintura.
     El rostro rojo de la risa de Niall asomó la cabeza y nos miró, echándose a reír de nuevo.
     — ¡Liam! ¡Que acaban de darse un revolcón!— gritó él carcajeándose a lo grande—. ¡Te lo dije! ¡Tendrías que ver el pelo de Harry! ¡Está horrible!
     — Joder, ¿qué diablos quieres, tío?— masculló Harry, mosqueado.
     — Apártate de ahí— esta vez fue Zayn el que habló, entrando en el cuarto—. Jesús, es verdad. Menudos pelos, Styles. Están mucho peor que los de Emma. Deberías hacerte un corte de pelo cuanto antes.
     Cogí un cojín del suelo y se lo lancé a la cara.
     — Dijo el que parece Aladdin— se defendió él de inmediato.
     Niall salió del dormitorio.
     — Queremos saber qué demonios estáis haciendo aquí— añadió Harry de nuevo.
     — Acaban de llegar los padres de Em. Por eso hemos venido. Queríamos meteros prisa para que terminarais la faena cuanto antes— explicó Louis, que también entró en mi dormitorio—. Bonito peinado, aunque no te creas que es de los mejores que has llevado. Yo que tú despediría a tu estilista— sonrió cómicamente—. Te lo estoy diciendo a ti, Em.
     — ¿Qué pasa?— terció Harry haciendo una mueca—. ¿Habéis hecho el tour completo por toda la casa para informar de la llegada de los padres de Em?
     — Curiosamente sí— rió Liam, que también entró en mi dormitorio y silbó, mirando hacia todas partes—. Vaya habitación. Es más grande que mi antigua casa de Wolverhampton entera.
     — Maldita sea, ¿podéis salir de mi cuarto? Esto no es un circo, os agradecería mucho que salierais de aquí. No es el lugar ni el momento para hablar de lo que quiera que queráis hablar— tercié algo mosqueada, tapándome con las sábanas todo lo que podía. La mano de Harry ascendió por mi muslo desnudo en un intento por tranquilarme. Podía sentir el frío metal de su anillo ascender peligrosamente hacia mi zona delicada. Parecía mentira que no se cansara del sexo. Acabábamos de hacer el amor y aún quería más—. Mañana os largáis todos a un hotel.
     — Los abogados— concluyó Niall con el rostro bañado en miedo, que volvió a entrar en mi habitación después de haber salido minutos atrás—. Quiero decir, tu padre acaba de decirme que te diga que mañana van a venir a primera hora y quieren hablar contigo de lo de..., eso— y su tono de voz era mucho más serio. El buen humor se borró del rostro de los chicos casi al instante—. También me ha dicho que te diga— miró a Harry—, que dejes las manos quietas y dejes a Emma dormir. Tiene que descansar.
     Por raro que pareciera, aquel último comentario de Niall no surtió ninguna clase de efecto en os chicos. Ni una risa. Ni una broma. Nada. Silencio.
     Me obligué a no llorar. Cerré los ojos un momento sabiendo que todos me estaban mirando con esa asquerosa vulnerabilidad que tanto detestaba. «Respira hondo. Tranquila. Todo saldrá bien» murmuraba mi voz interior. «¡No, joder! ¡Nada saldrá bien! ¡Mi vida se va a ir a la mierda!» le gritaba mentalmente yo. «Pues a prisión. Verás qué bien» comentó divertida esa voz interior que incluso yo misma desconocía.
     — Eh..., nosotros nos vamos ya— susurró Liam con la cabeza gacha.
     — Mañana os vemos— añadió Louis, mirándonos a los dos y haciendo un gesto con la cabeza a los chicos—. Venga, vamos.
     Y salieron todos, dejándome petrificada en la cama, con la sábana sobre los pechos y los ojos mirando hacia un punto fijo pero sin ver nada. Ni siquiera tenía que celebrarse aquel juicio. Los de la GQ me engañaron. Afirmaron que el contrato extinguía a los siete meses de su firma automáticamente. ¡Lo que no me dijeron fue que el contrato sería renovado siete meses más si la empresa cliente no lo confirmara! Lo habían falsificado. Sin embargo, no había pruebas de ello.
     — ¿Estás bien?— susurró Harry, acariciándome la mejilla e incliné mi rostro hacia su mano.
     — Sí, bueno... no— rectifiqué—. No lo sé.
     Me escrutó el rostro con el miedo dibujado en el verde de sus ojos.
     — Emma, mírame— me exigió. No hice caso. Me sujetó el rostro entre sus manos—. Mírame— cumplí órdenes—. Tu padre cuenta con el mejor bufete de abogados del país y jamás dejaría que te metieran entre rejas. Deja de darle vueltas al tema. Duérmete, Em.
     Me acurruqué sobre él, sabiendo que estaba igual de asustado que yo. El día se acercaba y no sabía cómo debía reaccionar. ¿Debía mostrarme fría, impasible o sincera? ¡Iba a pagar por algo que yo no había hecho! Ahogué un sollozo y Harry me abrazó fuerte, paseando sus dedos por mis costados, recordándome que no estaba tan sola como yo misma creía estar.
     — Te quiero, Harry.
     — Yo también.
     Y cerré los ojos sabiendo que el maldito juicio estaba a la vuelta de la esquina.

     — Mañana será otro día— susurró.


**


     ¡Hello! He terminado todos los exámenes, he llegado a las 50.000 visitas en Unbroken y a los cien votos en mi nueva novela de wattpad, así que estoy asquerosamente feliz. ¡Por eso voy a hacer una maratón! Hoy el capítulo treinta y seis, mañana el treinta y siete, el domingo el treinta y ocho y el lunes el último.
     Gracias por leer, de verdad. Significa muchísimo para mí. Os quiero.

8 comentarios:

  1. TÚ ERES MUY GUARRA. DEJA DE ESCRIBIR TAN BIEN EL PORNO ENTRE EM Y HAROLDO PORQUE MIS OVARIOS NO PUEDEN SOPORTAR TANTO.
    PRIMERO CHAD Y LAURA, LUEGO ELLIOT Y MADISON Y AHORA HARRY Y EMMA. TÍAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.

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  2. TEEEEEEEEEE MATO OSTIAAAAAAAAAAAAA, DIOS DIOS DIOS DIOS DIOS.

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  3. — Jamás dejaré que te pase nada— susurró en mi oído—. Jamás. AL LEER ESA FRASE SE ME HAN PUESTO TODOS LOS PELOS DE PUNTA ASDFGHJKLÑ. Y Y Y Y HARRY CUANDO ESTABA DALE QUE TE PEGO PUES PUES MIS OVARIOS COMO QUE NO ESTAN PREPARADOS PARA ESO OK.
    DESEANDO QUE LLEGUE MAÑANA ASDFGHJKLÑ.

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  4. OMGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGG, ME MUERO. PORNO. CUANTO DETALLE. NECESITABA YA UNA DOSIS DE HEMMA. NI HAYLOR Y HAROLINE NI NA, NO, HEMMA IS REAL. AAYYYYYYYYYYYY, ME HE PASADO TODO EL CAPÍTULO RIENDOME, ENTRE LO QUE SE REIAN ELLOS Y QUE ME LO HE IMAGINADO Y QUE ES PORNO Y PS ME HACE MUCHISIMA GRACIA, JAJAJAJJAJAJAJJAJA.
    NO PUEDO ESPERAR. SIGUIEEEEEEEEEEENTE. ENSERIO ES AMOR.
    Y MAÑANA OTRO UEEEEEEEEEEEEEEEEEEH.
    Y MARATON KAJFAAAAAFNSAFLANFS ME MUEROOOOOOOOOOOOOOOOOO.
    OMG, ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥.
    POR CIERTO, ERA @RaquelMarin15 IN TWITTAH, PERO HE CAMBIADO DE USER, AHORA ES @Raquel_1di, TE AVISO PARA QUE SOLO ME AVISES POR EL SEGUNDO PORQUE HOY ME HAS AVISADO POR LOS DOS Y PS UNO NO FONA.
    Y ESO, QUE TE MATO, QUE ES GENIAL SOS.
    — Jamás dejaré que te pase nada— susurró en mi oído—. Jamás. OMGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGG, HAZZA ROMANTICOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON AHI YA SI QUE MUERO OMGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGG.
    ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥-@Raquel_1di.

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  5. Tía. Ay. Sufro demasiado con tu novela. Tengo ganas de leer la segunda parte pero a la vez no porque no quiero que le pase nada a Hemma y las escritoras tenéis la costumbre de acabar con todo lo bonito. Jo :_____

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  6. AYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY QUE BONITO EL CAPÍTULO, QUE ASDFGHJKLSDFGH PERO ESTOY NERVIOSA POR EL JUICIO Y ESPERO QUE NO LE PASE NADA A EMMA. Gracias por la maratón, no puedo esperar a mañana para leer el nuevo capítulo. Como siempre, capítulo de 10 :)

    @Youreperfect1D xx.

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  7. Enserio tienes un talento!! me encanta tu libro :) si no es mucha molestia me podrias avisar cuando subas uno nuevo a @RaquelBardagi ? un besitooo

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